miércoles, 21 de abril de 2010



Somos terriblemente vulgares e insignificantes y sorprendentemente únicos y extraordinarios. Pero casi siempre escogemos una de estas dos opciones para construir la imagen de nosotros mismos. ¿No es más sano creer que somos ambas cosas a la vez y a partes iguales?


1 comentario:

  1. A fe que sí, aunque yo haya dado habida cuenta de ello hace poco.

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